Dios en pilchas de loquero

Medio: 
Revista Ñ Nº 89
Tema: 
Poemas del libro “Poesía completa” de Jacobo Fijman

¿POR QUÉ LO ELEGIMOS?

Porque es una de las grandes voces de la poesía argentina del siglo XX. Su equilibrio entre angustia y celebración, su reelaboración de la poesía mística y la preminencia de la imagen son las marcas de una escritura singular.

FIJMAN BÁSICO

Las palabras arte y locura corren en paralelo y se entrecruzan en la vida y la obra de este poeta que llegó a la Argentina a los 4 años. En 1942 fue internado en un hospicio (el De las Mercedes, luego Borda) donde permaneció hasta su muerte. Estuvo cerca del grupo Martín Fierro, fue amigo de Oliverio Girondo y de Leopoldo Marechal. Vivió como músico ambulante y se dedicó también a la plástica. Su obra se condensa en tres libros. Ediciones del Dock acaba de editar su “Poesía completa”.

Canto del cisne

Demencia:
el camino más alto y más desierto.

Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.

Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.

Se erizan los cabellos del espanto.

La mucha luz alaba su inocencia.

El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.

Cuerdas de los silencios más eternos.

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?

Se acerca Dios en pilchas de loquero
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

¡Piedad!

Vísperas

Toque de vísperas de fiestas.
Presentimientos.
Mi corazón es blanco de ternura.
¡Solemnidad!

Hablamos en voz baja.

Un árbol canta como un niño
piadoso
todo blanco de estrellas.

Mi corazón es blanco de ternura.

Poema V

Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo los grandes soles fríos.

A través de mi llanto
oigo el agrio sudor de la precocidad.

Yo vuelvo sobre un musgo
y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche del estupor.

Miseria.
Dios pesa.
Me llaman vientos de mar.
Van y vienen en grandes cambios; se alargan en saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños.

Jamás podré seguir.
Yo me veo colgado como un Cristo amarillo sobre los vidrios pálidos del mundo.

Poema XIV

Los muros están cubiertos de vísperas y estrellas blancas.
Las flautas hacen temblar a las flexibles viñas.

Oh bodas, en tanta perfección de desnudez el gallo canta.
Aprieta mi adolescencia tus ojos negros.